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Sancho Dávila, un capitán de leyenda


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La primera referencia importancia al capitán Sancho Dávila se encuentra en la batalla de Mühlberg, cuando nueve soldados, entre los que se encontraba el abulense, de solo 23 años, y el también célebre Cristóbal de Mondragón, cruzaron a nado y en completo silencio el helado río Elba. Después de silenciar a los exploradores, tomaron las barcas necesarias para garantizar el paso de todas las tropas. Tras la batalla, el Emperador recompensó a cada uno de aquellos nueve soldados con una vestimenta de terciopelo grana guarnecida de oro y plata, y cien ducados. Por su parte, el Duque de Alba recompensó a Sancho con mucho más, su confianza ciega a partir de entonces. Durante la estancia de Fernando Álvarez de Toledo como gobernador de Flandes, Dávila fue uno de sus capitanes más destacados e incluso sobrevivió a su marcha, encabezando las tropas del sustituto del duque, Luis de Requesens, en la batalla de Mook en 1574.

Cuando el Duque de Alba fue puesto al frente de la conquista de Portugal, éste convocó a su fiel soldado para acometer la empresa. El 11 de diciembre de 1582, pacificado todo el reino, el Duque de Alba falleció a los 74 años en Lisboa y seis meses después lo hacía Sancho Dávila, como queriendo no serle más a su mentor. La muerte le alcanzó de forma absurda cuando, viendo herrar un potro, recibió una patada del animal en el muslo. El golpe no parecía grave y la herida se cerró limpia, sin embargo nueve días después la zona se infectó con un desenlace fatal.


Sancho Dávila y Daza (Ávila, 21 de septiembre de 1523 – Lisboa, 1583), apodado el «Rayo de la Guerra», fue un militar español participante destacado en varias contiendas de su época en los que estuvo involucrado el Imperio español.

Primeros años

Fue hijo de Antonio Blázquez Dávila, militar que participó en el asedio de la fortaleza de Fuenterrabía (1521-1524), y de Ana Daza. En su juventud viajó a Roma para estudiar la carrera eclesiástica, que pronto abandonó para dedicarse a la vida militar.

Inicio de su carrera militar

Comenzó su carrera militar en 1545, luchando con las tropas del emperador Carlos V contra los protestantes alemanes de la Liga de Esmalcalda en Alemania.

Luchó también contra los turcos de Dragut en el norte de África, y posteriormente en Italia, junto al duque de Alba, contra el papa Paulo IV y los Duques de Guisa durante la última fase de las guerras italianas.

En el año 1560, ya bajo el reinado de Felipe II, participó en la defensa de la isla de los Gelves, donde fue hecho prisionero por los turcos y liberado en 1561. El 15 de julio de este mismo año fue nombrado capitán de infantería, aunque por demoras burocráticas su cargo no fue reconocido oficialmente hasta febrero de 1563. En 1562 se le nombró castellano de Pavía, en Italia.

Servicio en Flandes

Durante la guerra de Flandes sirvió como maestre de campo de los tercios españoles, primero bajo el mando del III duque de Alba Fernando Álvarez de Toledo, en cuyas funciones prendió al Conde de Egmont, y posteriormente de Luis de Requesens. En 1569 fue nombrado gobernador de la ciudadela de Amberes. En enero de 1570, por sus servicios en Flandes y mediante la intermediación del duque de Alba, Felipe II le concedió el hábito de la Orden de Santiago.

En el transcurso de esta guerra participó entre otras en las batallas de Dalen (1568), Goes (1572), Flesinga (1573), Borsele, Reimerswaal (1574), Mook (1574) y el desafortunado Saqueo de Amberes (1576).

El saqueo de Amberes

El 3 de octubre de 1576, las tropas holandesas entraron en la ciudad de Amberes, cuyos gobernadores les habían abierto las puertas, y tomaron posiciones para asaltar el castillo defendido por tropas españolas al mando de Sancho Dávila. A pesar de que las tropas rebeldes eran mucho más numerosas, la guarnición del castillo y los españoles que vinieron a socorrerles el día 4 del mismo mes, se lanzaron al ataque por las calles de la ciudad haciendo huir a los holandeses. Algunos de ellos se refugiaron en el ayuntamiento de Amberes, que los soldados españoles incendiaron, propagándose las llamas por la ciudad. Acto seguido procedieron a saquear la ciudad durante tres días, contándose los muertos por millares.

Este trágico suceso es conocido como Furia Española en los países protestantes.

Guerra en Portugal

General de las tropas de Felipe II de España durante la campaña de la anexión de Portugal, como maestre de campo del duque de Alba, participó en 1580 en la batalla de Alcántara donde fue vencido Antonio, prior de Crato; el 24 de octubre de ese mismo año conquistó Oporto.

Murió durante la campaña de Portugal en mayo de 1583 como consecuencia de una herida recibida por la coz de un caballo. Sus restos, originalmente dispuestos en el convento de San Francisco de Lisboa, fueron posteriormente trasladados a la capilla mayor de la iglesia de San Juan Bautista de la ciudad de Ávila.

Uno de sus descendientes, Gerónimo Manuel Dávila, publicó en Valladolid en 1713 El rayo de la guerra, hechos de Sancho de Ávila, y sucesos de aquellos tiempos.

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