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Los Sistemas Políticos del Continente Europeo


El final de la Segunda Guerra Mundial supuso la llegada de la democracia parlamentaria a los países que habían sido derrotados en la contienda bélica, Alemania e Italia. Este sistema político estaba fuertemente arraigado en la Europa sajona y escandinava, y a partir de los cincuenta, y tras la división de Europa en dos bloques antagónicos, se generalizó en el occidente continental, con la excepción de España, Portugal y Grecia, en las cuales la dictadura de corte militar no dio paso a la democracia multipartidista hasta bien entrada la década de los setenta.

Repúblicas del Continente Europeo

La república es la forma de estado más extendida, si bien en varios estados se mantiene la institución monárquica, aunque desprovista de poder político y limitada a la función de simbolizar la unidad del estado. Ejemplo de lo anterior son el Reino Unido (la monarquía más antigua del mundo), España, Bélgica, Países Bajos, Suecia, Noruega y Dinamarca, además de pequeños estados como Luxemburgo, Liechtenstein o Mónaco. En estos países y en las repúblicas puede establecerse una división en función de las facultades asumidas por el titular del ejecutivo y sus relaciones con el legislativo, de manera que existen sistemas presidencialistas, como el francés o el finlandés, y plenamente parlamentarios, que son los más extendidos en el continente.

Por otra parte, las llamadas “democracias populares” del este de Europa, agrupadas en torno a la Unión Soviética (o expresamente segregadas del bloque prosoviético, como Albania y Yugoslavia), se han derrumbado al final de la década de los ochenta y han dejado paso a democracias basadas en el modelo occidental. Algunos estados han desaparecido, como la propia Unión Soviética o Yugoslavia, fragmentadas en varias repúblicas, o la República Democrática Alemana, absorbida por la República Federal Alemana. Otros se han escindido, como Checoslovaquia, que se dividió a principios de 1993 en dos Estados, la República Checa y Eslovaquia.

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Tras la caída del Telón de Acero y la desaparición de la Unión Soviética, los países del este han debido acometer paralelamente a la reforma económica una renovación de sus instituciones, lo cual explica la actual inestabilidad que preside la vida política de muchos de ellos. Este hecho es más evidente en los países que han accedido a la independencia tras la guerra de Yugoslavia, que supuso su desaparición y la independencia de Croacia, Eslovenia, Macedonia, Bosnia y Serbia y Montenegro (que constituyeron la República Federal de Yugoslavia y después la comunidad estatal confederada de Serbia y Montenegro). La desaparición de la Unión Soviética trajo consigo la aparición en la escena internacional de Estonia, Letonia, Lituania, Bielorrusia, Moldavia, Ucrania y Rusia (a las que hay que añadir las repúblicas asiáticas). El final de la Guerra Fría no sólo ha supuesto un cambio político interno en los países ex-comunistas, sino que ha variado el panorama de las relaciones intereuropeas, ya que aquéllos han manifestado su voluntad de incorporarse a las instituciones supranacionales económicas, políticas y militares del bloque occidental.

Mapa de la Izquierda del Continente Europeo

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