Anuncios

* Historia La Evolución Histórica del Dinero


Un recorrido a través de la historia del dinero debe comenzar con el análisis del momento en que se empezaron a usar determinados bienes como dinero, aunque éstos no contaran con todas las características del dinero actual.

En las primeras fases de desarrollo de la sociedad, el intercambio se realizaba mediante el trueque. Una cantidad de madera podía ser cambiada por un número determinado de ovejas, aunque se debía tener en cuenta la oferta y la demanda. Este tipo de transacción comercial era totalmente válida, pero adolecía de varios defectos. En primer lugar, se debía encontrar a otra persona interesada en cambiar el producto de la que se era excedentario y que a la vez quisiera cambiarlo por el que se le ofrecía. Este método de cambio, que se producía en sociedades primitivas donde los recursos eran escasos, resultaba factible, pero en sociedades con excedentes apreciables de bienes ya era un problema.

history-of-money

Al aumentar el número de transacciones surgió la necesidad de una mercancía que sirviera para realizar los tratos, que fuera fácilmente reconocible y generalmente aceptada. Se trataba de conseguir un bien intermedio que acabara con el trueque.

En los pueblos prehistóricos, como en los más primitivos, durante muchos siglos se utilizaron diversos elementos como dinero; de hecho, ninguna civilización avanzada ha podido prescindir para su desarrollo del dinero como instrumento de cambio. La forma dineraria más extendida en las culturas ha sido la moneda. Una gran ventaja de la moneda reside en que se convierte en un elemento de cambio totalmente independiente de otros bienes, con la que se pueden valorar y ser cambiados sin problemas en cualquier momento.

Los primeros bienes usados como dinero, de gran variedad y origen, no perduraron por las escasas facilidades y beneficios que generaron. Entonces, surgieron las primeras acuñaciones de monedas en la India y Lidia. La acuñación suponía una certificación de la pureza del metal, de su peso, unificaba las valoraciones como un múltiplo de la unidad y agilizaba el comercio. Las primeras formas monetarias se vincularon a los metales preciosos que, debido a su escasez, durabilidad y a que podían dividirse fácilmente, eran susceptibles de ser acuñados. Los metales utilizados fueron el oro, la plata, la aleación electro y el cobre, disponiendo de un uso generalizado en la Grecia clásica. El problema principal de las monedas era la reducción de valor porque las aleaciones cada vez tenían menos metal precioso o bien porque eran raspadas para obtener un beneficio extraordinario. Esta circunstancia fue una preocupación importante en Grecia, que intentó mantener el valor de sus monedas constante para evitar problemas monetarios.

El problema del respaldo de las monedas sí lo sufrió el Imperio Romano debido a la lasitud en el control de monedas. El resultado fue una constante inestabilidad en el valor de las monedas romanas.
En la Edad Media, el dinero en Europa sufrió una reducción en su circulación y aun en sus acuñaciones. Aun con ello, el Imperio Bizantino mantuvo una alta aceptación de su moneda en el comercio. El mundo islámico, por otro lado, con territorios sobre todo el Mediterráneo, mantuvo el dinero en su forma monetaria y sofisticó las técnicas de producción. Poco más tarde, durante los siglos XIII y XIV, las bancas italiana y holandesa empezaron a emitir billetes en pequeñas cantidades, sin intención de eliminar moneda. Más importante fue la creación de los primeros cheques, papeles firmados en los que se daba una orden de pago a cargo del deudor y cuyo valor en dinero otra persona podía retirar en el banco. Así surgieron las promesas de pago y el papel moneda en sí que, aunque no tienen un alto valor intrínseco, actúan como dinero debido a que son aceptados ampliamente como valor de cambio.

Tras la Edad Media aparecieron de manera más generalizada los billetes, en realidad certificados de depósito que eran convertibles a su presentación a su valor nominal en oro y plata. Se repitieron intentos más o menos fallidos de emisiones de papel moneda como el caso de John Law y el Banque Générale en París, los assignats franceses o los greenbacks estadounidenses. Bajo el reinado de Carlos III, se emitió el primer papel moneda español, unos vales reales de 600 pesos utilizados para ayudar en América a las colonias que, tras la lucha con Inglaterra, darían lugar en el siglo XVIII a los Estados Unidos de América.

Junto a esas emisiones también aparecieron los primeros institutos monetarios. En Suecia, el Banco de Estocolmo sustituyó en 1650 el certificado de depósito por un título de crédito evitando así el encaje bancario del 100%. También se fundó en 1672 el Banco de Londres, que en 1694 se convertiría en el Banco de Inglaterra y que emitía billetes negociables al portador por una cantidad fija de oro. Asimismo, la banca escocesa emitió billetes en ese tiempo con garantía en propiedades agrarias. A lo largo del tiempo la libertad de emisión se fue limitando hasta llegar a ser un monopolio estatal.

En el siglo XIX tuvo gran eco un conflicto entre la currency school, que defendía la vigencia del billete como dinero, frente a la banking school, que defendía más el contravalor. En definitiva, en ese siglo se terminaría un ciclo y la economía monetaria pasaría a cubrir todas las transacciones. De esta forma, los sistemas monetarios pasaron a tener una importancia básica en el funcionamiento social. En consecuencia, aparecieron ordenaciones monetarias supranacionales como el patrón oro o los patrones bimetálicos, aunque estos últimos demostraron no ser tan eficaces como los primeros por la fluctuación de valores entre el oro y la plata y por los elevados costes de traslado de la plata.

El sistema se concretó en el patrón oro, que funcionó desde el último tercio del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial. Su ruptura y la posterior reimplantación de la convertibilidad llevó al sistema de cambios-oro, más débil que el primero y puesto en duda por la paridad con el oro irreal que mantenía la libra esterlina. El sistema quebraría de forma definitiva con el inició de la Segunda Guerra Mundial.

Al finalizar el conflicto, en el mundo occidental se implanto el patrón dólar, que pervivió hasta el decreto de no convertibilidad del dólar que realizó Nixon en 1971. Tras esto, los cambios han tomado formas flotantes o semifijas. En la actualidad se tiende a unificar las economías monetarias de los países asumiendo áreas monetarias unificadas en los bloques económicos principales. De esta forma nació el euro, heredero directo del ecu, y se producen los fenómenos de dolarización como intentos de estabilización.

Fuente: Encarta

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s