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Arqueología en Madrid


Históricamente el entorno del Manzanares fue ocupado por asentamientos de carácter rural, desde la romanización del interior de la Península Ibérica (siglos II y I antes de Cristo) hasta la fundación de la ciudad en época islámica (siglo IX).

Las actividades agrícolas entorno al valle se fueron transformando a partir de la consolidación de la ciudad como capital del Reino, dando lugar a otro tipo de usos en consonancia con las necesidades de la nueva estructura socioeconómica y política, la apertura de vías de comunicación (canales y puertos), la ampliación de las huertas, la instalación de lavaderos, además de otras actividades de tipo industrial.

La remodelación de la M-30 a puesto al descubierto restos de todas las épocas históricas: romana, visigoda, islámica, medieval y sobretodo de época moderna y contemporánea.

Al doblamiento rural corresponden una villa romana y dos enterramientos, unos visigodo y otro islámico. De la fase urbana se ha descubierto un conjunto de cerámicas islámicas, los puentes más importantes de Madrid y tramos del Real Canal de Manzanares.


Las Lavanderas

La existencia de lavaderos en los márgenes del río Manzanares puede situarse en la segunda mitad del siglo XVI. Desde el siglo XVIII, la Villa de Madrid demarcó parcelas que arrendaba, así surgieron una serie de instalaciones en las que se disponía de lo necesario para su funcionamiento. Sus únicas edificaciones duraderas contenían pilas dedicadas a la elaboración de lejía y jabón.

La remodelación de la M-30 ha puesto descubierto numerosos restos relacionados con actividades de lavandería. Entre ellos destacan los hallados en las inmediaciones del Puente de Toledo que corresponden a la Casa-Lavadero de Policarpo Herrera, autorizada por el consistorio en 1831, y que se fue ampliando según las necesidades. Se han excavado 2114 metros cuadrados de los 6800 con los que contaban las instalaciones, donde destacan varias pilas para el tratamiento de la ropa y la fabricación de jabón y lejía, una noria de sangre y una amplia zona de almacenaje.

Entre los Puentes del Rey y de Segovia, se han localizado diversas estructuras correspondientes a las cimentaciones de al menos dos casas de lavanderas. También se han hallado los canales artificiales que se excavaron paralelos al cauce del río para facilitar las labores de lavandería.

La Casa de Campo

Felipe II compró a la familia Vargas la Casa de Campo que tenía en la orilla derecha del Río Manzanares, con el objetivo de crear un Real Bosque junto al Alcázar como zona de recreo en general. Desde entonces los terrenos y el palacete se fueron ampliando.

El palacete contaba con una serie de edificios anejos entre los que estaba la denominada “Casa de empleados”. El lazo soterrado que une la M-30 con la Avda. de Portugal ha afectado a parte de este edificio que ha sido escavado y preservado parcialmente.

La excavación ha constatado diferentes etapas de construcción. Al siglo XVIII corresponden los cimientos, muros de ladrillo macizo y suelos, sobre los que se superpone unos arcos que sujetan un nuevo piso con el objetivo de que circule el aire caliente entre ambos.

A finales del siglo XIX se construyen algunos espacios nuevos y otros simplemente se reparan. A principios del siglo XX se reparan algunos suelos y estructuras y se tapian algunos de los vanos. La Guerra Civil, primero, y el ajardinamiento que se produce en la zona en 1960 ha impedido que se conserven más estructuras.

El Matadero Municipal

La precariedad de los mataderos madrileños existentes a principios del siglo XX incentiva la necesidad de construir uno nuevo.

Se encargó el proyecto a Luis Bellido con el objetivo de edificar infraestructuras que cambiasen la fisonomía de la ciudad convirtiéndola en una urbe moderna.

Los restos afectados por la remodelación de la M-30, documentados en las inmediaciones del Puente de Praga, corresponden a las antiguas cuadras para caballos, mulas y asnos.

Huellas de la Guerra Civil

Entre los numerosos vestigios, la remodelación de la M-30 ha puesto al descubierto, entre otros hallazgos: pequeño refugio realizado con traviesas de tren, que es uno de los pocos ejemplos de arquitectura defensiva documentados en Madrid; y una trinchera excavada en la margen derecha del río Manzanares las que se puede leer “Avda. del Coronel Casado” y “53 Brigada Mixta” respectivamente, en cuyo interior se localizaron gran cantidad de vainas y proyectiles de Mauser. Probablemente formó parte del sistema de trincheras del frente republicano de la Casa de Campo y Carretera de La Coruña, levantado para la defensa de Madrid a finales de 1936 y principios de 1937.

Un molino del Concejo de Madrid: el Molino Quemado

El Molino Quemado o Molino de María Aldinez, situado frente a la ermita de San Antonio de la Florida, estuvo bajo el control del Concejo madrileño para asegurar la producción de harina para la población y la Corte. Funcionaba aprovechando la corriente del río Manzanares por medio de un canal. El complejo hidráulico contaba con un caz y socaz que permitía el abastecimiento y el desagüe del agua.

La excavación arqueológica ha documentado la parte del ingenio donde se desarrolla la moliz y, por otro lado, la vivienda del molinero. Éste último contaba con un espacio habitacional y una cuadra. Se han recuperado restos pertenecientes a los últimos momentos de ocupación del molino en el siglo XIX (loza, cerámica con vidrio, metales y vidrios).

La existencia de este tipo de estructuras de producción corrobora la importancia del río Manzanares en la vida económica y social del Madrid moderno y contemporáneo.

Uro (Bos primigenius)

Cráneo: El resto fue encontrado durante las obras de remodelación de la M-30 en el enlace de O´Donnell en sedimentos del Arroyo Abroñigal datados entre los 16.900 y los 12.300 años (pleistoceno superior). Destaca su buen estado de conservación a pesar de que le faltan los dientes. La anchura entre puntas es de 70 cm.

Bisonte europeo (Bison bonasus)

Fémur: Localizado en las obras de remodelación de colectores de la calle Cerro Negro, en sedimentos del arroyo Abroñigal. Presenta buen estado de conservación. En su superficie se pueden apreciar marcas originadas por raíces. Sus dimensiones son 54x18x23 cm. El tamaño del bisonte europeo es ligeramente inferior al del americano. Son animales gregarios, asociados a zonas boscosas densas. Se conoce desde el Pleistoceno superior y perdura hasta la actualidad. Desapareció en España en el siglo XII.

Paisaje de Butarque

Hace unos 120.000 años, el valle del río Manzanares era diferente al que conocemos: los relieves de las márgenes del valle, colonizados por manchas boscosas, no eran tan acentuados como lo son ahora. El fondo del valle lo constituía una amplia vega situada a unos 18 metros por encima de la actual, por la que discurría el río, más caudaloso que en la actualidad, con inundaciones periódicas. La asociación de animales del yacimiento de Butarque es muy variada. Están representadas sobretodo por especies de herbívoros a excepción del lobo. El clima sería templado similar al de tipo mediterráneo.


Reconstrucción del Paisaje del Yacimiento de la Casa de Campo

Lista Faunística preliminar del yacimiento y características de la fauna:

  1. Antílope primitivo (Tethytragus sp.) de tamaño semejante a una gacela pequeña, con cuernos cortos y dentición alta, que indicaría una alimentación de tipo herbácea.
  2. Tortuga gigante (Cheirogaster bolivari) tortuga terrestre con caparazón de más de un metro de diámetro que sobrevivía largos periodos sin beber.
  3. Carnívoro primitivo (Amphicyon sp.) carnívoro del tamaño de un león y caracteres entre oso y lobo. De extremidades cortas, cola larga y dentición primitiva.
  4. Rinoceronte primitivo (Hispanotherium matritense) rinoceronte sin cuernos o con un único cuerno en los machos y extremidades largas y gráciles adaptadas a la carrera.
  5. Oso primitivo (Emisión sansaniensis) de talla similar a la de un oso pardo con dentición menos especializada y hábitos carroñeros y cazadores.
  6. Félido primitivo (Pseudaelurus sp.) félido semejante a un gato montés o un lince. Se alimentaba de pequeños vertebrados aunque ocasionalmente podría carroñear.
  7. Jabalí primitivo (Bunolistriodon lockharti)
  8. Cervoideo (Triceromeryx pachcoi)
  9. Caballo primitivo (Anchitherium sp.)
  10. Mastodonte (Gomphotherium angustidens)

El Paisaje reconstruido para el yacimiento es el de una sabana tropical con numerosos seres vivos que vivían en las proximidades de pequeños cauces fluviales. Un clima cálido con abundantes precipitaciones ayudó a la proliferación de una variada fauna. Destacan los hallazgos de rinocerontes, tortugas, carnívoros, mastodontes y artiodáctilos, ente los que dominan bóvidos y suidos, todos ellos pertenecientes a especies ya extinguidas.

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