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Monasterio de El Paular


Recientemente en una marcha que realicé con dos buenos amigos entre Miraflores y Rascafría visité el Monasterio de El Paular y me interesé por su origen e historia que a continuación os paso a relatar:

Juan I de Castilla fundó el Monasterio de El Paular en 1390, a 20 kilómetros de la que entonces era capital del reino, Segovia.

En primer lugar se edificó el claustro primitivo y las celdas de los monjes. En 1406 se inicia la construcción de la iglesia y de unos palacios para uso del rey, el actual hotel Santa María del Paular.

Cuando terminan los trabajos en 1442, el cenobio es ya una de las cartujas más poderosas del continente europeo y se ha convertido en el principal motor económico de la zona.

Hoy llamaríamos a El Paular un “holding” de empresas cuya sede y factorías principales estaban en el valle, pero que también tenía “factorías” en Salamanca de Jarama, Getafe y Toledo. En toda la comarca y fuera de ella, el monasterio podía dar trabajo a más de 500 personas de manera directa e indirecta ya fuera como pastores, agricultores o carreteros. Uno de los mayores activos económicos fue el molino de papel de El Paular, del que salieron las hojas para el primer Quijote.

Sólo en él llegaron a trabajar de ochenta a noventa personas.

El conjunto del monasterio, tal como nos ha llegado hasta hoy, aparece en algunos puntos muy trastocado debido a numerosas remodelaciones de épocas posteriores, sobre todo las de los siglos XVII y XVIII que falsean la inicial serenidad de la construcción. La iglesia conserva una Portada del siglo XV de estilo gótico flamígero, obra del arquitecto de los Reyes Católicos, Juan Guas. En ella se puede admirar también una bellísima reja plateresca realizada por el monje cartujo Francisco de Salamanca, famoso rejero español.

Pero la joya de la iglesia es un retablo de alabastro, gótico florido, del siglo XV. El conjunto del monasterio tiene numerosos elementos de factura inigualable, como es el caso del claustro, posterior al primitivo, realizado entre 1484 y 1486 por Juan Guas en delicado gótico flamígero.

El siglo XIX supuso la decadencia del monasterio, en especial con la desamortización de Mendizábal (1835), que provocó la exclaustración de los monjes y la venta de su patrimonio. Llegó entonces el abandono y la degradación del entorno, por lo que en 1874 la Administración se vio obligada a adquirir su parte monumental para protegerla. En la década de los 40 del siglo XX se restaura y en 1954 se entrega en usufructo a los Benedictinos, continuándose entonces la reconstrucción de las celdas de los monjes.

El molino de papel fue desamortizado también en 1835 y se mantuvo en manos privadas hasta 1928, momento en que se cerró definitivamente. El monasterio fue declarado Bien de Interés Cultural en 1876.

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