La historia la escriben los ganadores… y los historiadores, supongo – Sir Winston Churchill
Historia

La Conquista del Polo Sur

noviembre 22, 2018

La Conquista del Polo Sur

Nuestro afán por alcanzar nuestras metas nos enfrenta, a veces, con otras personas que tienen los mismos objetivos. Diversas son las formas en que puede formarse esta rivalidad, desde un tono amable y cordial, pasando por una sana competencia y hasta llegar a un odio acérrimo. Hoy hablaremos de una de estas rivalidades, me refiero, obviamente, a la que protagonizaron Roald Amundsen y Robert Scott, la cual hoy se encuentra cumpliendo 105 años.

Fotografía de Ernest Shackleton

Nuestra historia comienza en 1909, año en que Frederick Cook realiza la afirmación de ser el primer hombre haber alcanzado el Polo Norte. Aunque tiempo después se descubriera la falsedad de este hecho, se convertiría en un momento crucial en la historia. Por aquel entonces, otro explorador había realizado ya varias expediciones a los alrededores del Polo Norte, hablamos de Roald Amundsen. De origen noruego, Roald era un explorador innato, contaba con una excelente formación marinera y una especial habilidad en las técnicas de supervivencia, aprendidas en parte de su experiencia en deportes invernales y tras pasar un tiempo viviendo entre esquimales, y al observar la repercusión mediática de la hazaña de Cook, quiso convertirse en el primer hombre en llegar al lugar más meridional de la Tierra: el Polo Sur. Pero no sería el único inspirado por Cook.

Roald Amundsen estudiando su mapa.

Algunos años antes de que Frederick fingiera su llegada al Polo Norte, otro explorador ya había puesto sus ojos en el extremo sur del mundo. Hablamos de Ernest Shackleton, quien al mando de la expedición Nimrod había intentado entre 1907 y 1909 reclamar las heladas tierras sureñas para el imperio británico, quedándose a tan solo 180Km. Este era el segundo intento de Shackleton, y luego de regresar a Inglaterra decidió descansar un tiempo. Pero no uno de los miembros del equipo que le acompañó en el primer viaje: Robert Scott. Robert contaba ya con vasta experiencia en este tipo de expediciones, ya que algunos años antes (1901 para ser exactos) había liderado la expedición Discovery, estableciendo la primera base antártica británica, asimismo había acompañado a Shackleton en la primera de sus expediciones al Polo Sur. De este modo, la experiencia ganada por Scott junto Shackleton, sumado a las notas que el propio Shackleton había prestado a Scott sobre su última expedición a la Antártida, fueron lo que animaron a Scott a aventurarse e intentar ser el primer hombre en llegar al Polo Sur.

Ambos exploradores comenzaron entonces a preparar sus expediciones. Tarea que se alargaría en ambos casos durante todo 1910. Sin embargo, a comienzos del 1911, tanto la expedición de Amundsen como la expedición de Scott ya tenían instalados sus campos base en la barrera de hielo Ross.

Scott con su trineo y la vestimenta polar el 13 de abril de 1911.

El resultado final es conocido ya por todos: Amundsen logró alcanzar la meta primero el 14 de diciembre de 1911. Scott llegaría 34 días después, es decir, el 17 de enero de 1912. Asimismo, mientras Roald alcanzaría a completar la vuelta a Bahía de las Ballenas el 25 de enero, es decir, 94 días después de comenzar la expedición, y el puerto de Hobart (Australia), el 7 de marzo de 1912; Scott fallecería en su viaje de regreso, encontrándose su cadáver (junto al resto de su equipo) el 12 de noviembre de 1912, presumiéndose su fecha de muerte el 29 de marzo de 1912, día posterior a la última entrada de su diario.

Amplios y diversos son los motivos que justifican que Amundsen llegara antes que Scott. Entre los más importantes podemos mencionar el hecho principal de que Amundsen se anticipó a la llegada de Scott, dado que partió hacia el Polo Sur cuatro días antes, y, además, curiosamente, tuvo la picardía de enviar un telegrama al rey Haakon de Noruega y a Scott cuando ya estaba de camino. Dicho telegrama decía:

Esto molestó enormemente a Scott, puesto que el comportamiento de Admusen le pareció desleal. El noruego había mantenido ocultas sus intenciones de dirigirse al Polo Sur, e incluso había difundido la idea de que se proponía realizar una expedición al Ártico.

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