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Athens 2004


jueolim2004Los Juegos volvieron a Olimpia

Tras haber sido derrotada por Atlanta en la elección de la sede de 1996, Atenas consiguió ser elegida para 2004. Se superó la cifra de 200 países participantes, alcanzándose los 202. Sin embargo, y aunque la calidad organizativa de los Juegos fue aceptable, los retrasos en la construcción de las sedes y la misma concepción de los Juegos fue motivo de inquietud constante para el COI. Finalmente, el presupuesto olímpico se disparó enormemente, siendo uno de los factores que influyó en la posterior crisis económica de Grecia.

Se estableció un nexo con los anteriores Juegos griegos, situando el lanzamiento de peso en el recinto de Olimpia, y la llegada del maratón en el estadio Panathinaiko. En el mismo se produjo un incidente al ser agredido por un incontrado el brasileno Vanderlei de Lima, que era líder. Al final consiguió salvar la medalla de bronce. El oro fue para el italiano Stefano Baldini. El ucraniano Yuri Bilonog y la ucraniana Yumileidi Cumbá fueron los primeros campeones en el recinto olímpico original después de más de 1.500 anos.

Los grandes protagonistas fueron el nadador estadounidense Michael Phelps y el atleta marroquí Hicham El Guerrouj. El segundo consiguió el doblete en 1.500 y 5.000 metros, 80 anos después de que lo hiciera Paavo Nurmi. Michael Phelps logró ocho medallas, pero ‘sólo’ seis fueron de oro, con lo que no pudo superar las siete de Mark Spitz. En deportes de equipo, Argentina logró un inédito doblete en fútbol y baloncesto. Y durante las finales de gimnasia masculina, las puntuaciones de los jueces premiando al estadounidense Hamm y perjudicando al ruso Nemov provocaron fuertes protestas del público e hicieron que posteriormente se cambiaran las reglas de puntuación olimpica.

España se recupera

La representación española en Atenas logró 19 medallas (3 oros, once platas y 5 bronces). David Cal fue el espanol más laureado de esa edición tras colgarse un oro y una plata en piragüismo. También destacaron Gervasio Deferr, que logró el oro en salto; Sergi Escobar, con sus dos bronces en ciclismo y Beatriz Ferrer-Salat que se alzó con dos medallas en doma (plata y bronce). El equipo de baloncesto,liderado por Pau Gasol, no conquistó medalla pese a haber vencido a los dos finalistas, Argentina e Italia. Una derrota en cuartos ante Estados Unidos dio al traste con los galardones.


El día en el que el público fue soberano

  • Una decisión algo injusta sobre Alexei Nemov en la final de barra fija en Atenas’04 desató el enfado de los asistentes.

  • La protesta duró más de seis minutos hasta que los jueces recapacitaron.

  • Nemov, agradecido, pidió silencio por respeto a sus rivales.

El de agosto de 2004 tuvo lugar un suceso histórico en los Juegos Olímpicos que cambiaría para siempre las estrictas normas de la puntuación en las pruebas de gimnasia. Los protagonistas, Alexei Nemov, los jueces y el público.

Pongámonos en antecedentes. Nemov era un gimnasta ruso que había llegado a los Juegos de Atenas en la cuesta final de su carrera y con doce medallas colgadas del cuello, repartidas entre Atlanta’96 y Sídney’00 (dos de oro, una de plata y tres de bronce en cada evento). Por todos sus logros y su simpatía se había ganado al publico de todo el mundo.

En la capital helena buscaba un último éxito, aunque se antojaba complicado porque había gimnastas más jóvenes que le empezaban a discutir el reinado que había forjado los últimos ocho años. Nemov no estaba brillando pero aún tenía la esperanza de optar a medalla en la prueba de barra fija, en la que defendía su victoria cuatro años antes.

En la final del concurso hizo un ejercicio que maravilló al público . Cada vuelo, cada nueva acrobacia, era vitoreado desde las gradas, posiblemente sabedores de que estaban viendo una de sus últimas actuaciones, pero también porque lo estaba bordando. Cuando acabó el ejercicio fue el éxtasis.

Sin embargo, los jueces fueron mucho más exigentes y le dieron una puntuación de 9.725 , insuficiente para optar a las medallas. Fue un mazazo para Nemov… y para la gente, que empezó a protestar y a silbar. Lo que parecía una tímida protesta se empezó a alargar sobremanera y cada vez con más sonoridad.

Tal fue la cosa, que el estadounidense Paul Hamm, uno de esos jóvenes que estaban destacando, no podía empezar su ejercicio en la barra. Fue entonces cuando empezó el nerviosismo en la mesa de los jueces. Conversaciones entre ellos, mirando de un lado a otro, observando sus monitores, haciendo llamadas. Les entró la duda sobre si habían sido demasiado duros con Nemov.

La protesta se alargó durante seis minutos hasta que los jueces le elevaron la nota a 9.762 , puntuación que seguía sin valerle al ruso para optar a medallas, pero tampoco a la gente, que siguió protestando, ahora con más intensidad ante lo que consideraban más un acto disuasorio por parte de los jueces que honesto. Así que las protestas continuaron dos minutos más hasta que el bueno de Nemov, ante el nerviosismo de su rival, se levantó para dar las gracias y para pedir silencio al mismo tiempo. La gente le vitoreó más aún por su honradez.

Esto motivó que se revisara el sistema de puntuación en la gimnasia y en 2006 se cambió el método. Nemov, que nunca criticó a los jueces por ello , está agradecido de por vida lo que pasó aquel día. Un hecho que le emocionó igual o más que las medallas que logró. El calor de la gente a veces llena mucho más que un simple metal.


La agresión que costó un oro

  • El brasileño Vanderlei de Lima fue atacado por un demente cuando iba primero en la maratón a falta de 6 km.

  • Con la ayuda del público regresó a la carrera.

  • Acabó tercero, pero cumplió su sueño.

El 29 de agosto de 2004 los Juegos Olímpicos de Atenas estaban llegando a su fin. Como siempre, una de las últimas pruebas fue el maratón, que en aquella ocasión tenía un simbolismo especial al disputarse en el país donde se originó. Su ganador fue el italiano Stefano Baldini, pero el gran héroe fue el brasileño Vanderlei de Lima, que consiguió acabar tercero después de haber sido atacado por un espectador.

De Lima, que llegaba a los Juegos con un buen currículum, se destacó en cabeza y en solitario. Cuando llevaba transcurridos 1 hora y 52 minutos corriendo y casi 37 kilómetros , el brasileño vio cómo se le echaba encima Cornelius Horan , un ex sacerdote irlandés con problemas psicológicos y con antecedentes de este tipo -un año antes había saltado a la pista de Silverstone durante el Gran Premio de Gran Bretaña de Fórmula 1-.

El agresor, vestido con un traje tradicional de su país, saltó desde un costado de la calle para agarrar a De Lima y arrastrarlo hasta el otro lado donde se encontraba el público. El maratoniano, con las fuerzas justas tras un intenso esfuerzo, apenas opuso resistencia y se fue al suelo . Al final, con ayuda de los aficionados, consiguió volver a la pista mientras se reducía a Horan.

“Fue un momento bastante difícil, fuerte y triste porque yo jamás pensé que algo así me pudiera ocurrir. A partir de ese momento comencé a sentir muchos dolores en mis piernas. No conseguí volver al mismo ritmo, en lo que influyó la angustia”, reconoció después el brasileño, que nunca negó que igualmente pudiera haber sido adelantado por Baldini , quien llevaba mejor ritmo antes del incidente.

Dos kilómetros después de levantarse se vio superado por el italiano, ganador final. Luego también fue adelantado por el estadounidense Mebrahtom Keflezighi. Al final entró tercero en el estadio Panathinaiko , el de los primeros Juegos, ante una ovación cerrada del público , conocedor ya de lo que había ocurrido. Lejos de mostrar enfado, entró con una felicidad inmensa. Los aplausos y el lograr una medalla olímpica le hicieron olvidarse del mal trago. Lloró de la emoción. De hecho, aseguró que “por lo menos cumplí mi sueño de obtener una medalla, que antes de partir a Atenas era mi meta máxima, sin importar el color”. De Lima se llevó la medalla de bronce, un bronce que sabía a oro. Tiempo después recibió una medalla mucho más especial, la medalla Pierre de Coubertin , por su valor y espíritu olímpico, una de las mayores distinciones y honores que se le puede otorgar a un deportista olímpico y que solo ha sido entregada en diez ocasiones.

Horan se arrepintió
Su agresor fue arrestado tras reconocer que lo había hecho para “llamar la atención del mundo sobre la Biblia y para ayudar a preparar el más importante evento que ocurrirá en la Tierra: la segunda venida de Cristo”. Ahora, según algunos rumores, trata de aprender portugués para ir a Brasil y pedir perdón en persona a De Lima.

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