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Invasiones de los Pueblos del Mar


Por los Pueblos del Mar se conocen hoy a un conjunto de pueblos que alcanzaron una importancia singular en el Mediterráneo Oriental durante la segunda mitad del II milenio a.C. Los Pueblos del Mar aparecen en la historia por primera vez en los anales de los emperadores egipcios. Estos pueblos invadieron el este de Anatolia, Siria, Palestina, Chipre y atacaron el norte de Egipto a finales de la Edad del Bronce, finales del siglo XIII a.C. y comienzos del siglo XII a.C. Su llegada supuso la desaparición del equilibrio político existente en la región y la destrucción de numerosos núcleos de población, así como la caída de importantes civilizaciones como el Imperio Hitita.

Orígenes de los Pueblos del Mar

Se ha discutido mucho sobre el origen de estos pueblos. Algunos historiadores han afirmado que la mayoría procedían de los territorios situados al norte de Grecia; sin embargo, su identificación con pueblos anteriores y posteriores resulta bastante difícil. El primero en utilizar el término de “Pueblos del Mar” fue el historiador francés Emmanuel de Rougé a mediados del siglo XIX. Rouge comenzó a denominar de esta forma a los distintos pueblos que intentaron invadir Egipto durante los siglos XII y XII a.C, y a los que los textos egipcios se referían como ‘los pueblos procedentes de las islas de en medio del mar’.

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Antecedentes

A finales del siglo XII a.C., la mayor parte de la península de Anatolia estaba ocupada por los hititas, aunque existían una serie de estados semiindependientes vasallos del rey de los hititas. Entre estos se encontraban Sheba, Ashshuwa, Lukka y Arzawa. En el norte de Siria se encontraba Urartu, estado vasallo hitita posesor de una importante flota, que era la que se encargaba de la actividad naval del reino de Hatti. Durante esa época fueron frecuentes los enfrentamientos entre los ejércitos egipcios e hititas por el control de las regiones de Siria y Palestina. El mayor enfrentamiento tuvo lugar en 1300 a.C. en las cercanías de la ciudad de Kadesh, entre las tropas del rey egipcio Ramsés II y el rey hitita Muwatali. Tras la batalla, los hititas mantuvieron el control sobre Siria, mientras los egipcios continuaron siendo los señores de los territorios de Palestina. La paz entre ambas naciones llegó en 1284, con el tratado firmado entre Hattusi III y Ramsés II. El acuerdo incluía un pacto de no agresión y de defensa mutua, a la vez que acordaba apoyar la sucesión legítima en ambos tronos. Pero la tensión bélica en Anatolia no descendió, a causa del nacimiento de un nuevo poder en la región: Asiria. Para frenar su crecimiento, el rey hitita Tudhalisa IV ordenó el bloqueo comercial al reino asirio.

Durante esta época se produjo la decadencia de los principales centros de la cultura micénica. En este período, caracterizado por la presencia de la cerámica micénica de tipo Reciente III B, los micénicos vivían un momento de prosperidad, lo que se reflejaba en un aumento de población y del número de asentamientos. Sorprendentemente, fueron despoblados o abandonados poblaciones (que hoy conocemos por ser yacimientos arqueológicos) como Yolco (Tesalia), Gla (Beocia), Crisa (Fócida), Pilos (Mesenia) y, de manera más extraña si cabe, Micenas y Tirinto (Argólida). Las pocas poblaciones que continuaron habitadas fueron rodeadas de fuertes fortificaciones, produciéndose un notable empobrecimiento en la cultura material. En esta época en Chipre también se apreciaron señales de destrucción en los niveles correspondientes al período chipriota Reciente II c, como en el asentamiento de Enkomi. Las señales de destrucción también se produjeron en Anatolia.

Especialmente dañada resultó la región de Cilicia, desapareciendo el palacio hitita de Mersin y siendo destruida la ciudad de Tarso. La misma capital de los hititas (Hattusa) fue incendiada en los últimos años del siglo XIII a.C. o en los primeros del XII a.C., lo que supuso que la ciudad fuera abandonada. Otros centros hititas fueron destruidos, como Alaca Hüyük, Maçat, Kara Hüyük, Polath, Gordium y Beycesultán. Ugarit, situada en el norte de Siria, sufrió la destrucción de su palacio a comienzos del siglo XII a.C. También fueron arrasadas las vecina ciudad de Tell Sukas y la península de Ras Ibn Hani. Asimismo, desaparecieron Tel Abu Hawan, localidad de Palestina, y Karkemish. Todas estas destrucciones a lo largo de todo el Mediterráneo Oriental fueron atribuidas por los arqueólogos, basándose en los escritos egipcios e hititas, a la llegada unos pueblos procedentes del mar.

Tras su llegada fueron cayendo uno tras otro los principales centros urbanos, además de que las relaciones diplomáticas y comerciales internas hasta ese momento fueron bruscamente interrumpidas. Se puso fin a la Edad del Bronce y comenzó un periodo que, en contraste con el esplendor de la etapa anterior, estuvo caracterizado por el aislamientro, la pobreza y la fragmentación política.

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Textos referidos a los Pueblos del Mar

La principal fuente de información sobre los Pueblos del Mar son los textos e inscripciones egipcias, así como los restos arqueológicos y las tablillas de los archivos de los palacios hititas. Los incendios que sufrieron los palacios de Ugarit y Pilos han permitido la conservación de las tablillas de sus archivos, lo que ha proporcionado informaciones sobre la situación internacional en el momento en que ambas ciudades desaparecieron. Las tablillas de Pilos hablan de cierto movimiento de tropas, de la reorganización de las defensas y de la creación de un cuerpo de vigilancia en los momentos últimos de la vida del palacio. Sin embargo, su lectura no ha permitido a los arqueólogos sacar conclusiones definitivas sobre los que ocurrió.

Por contra, los textos de Ugarit son más claros. Especialmente notables son siete tablillas, cinco procedentes del archivo personal del escriba Pap’anu y dos procedentes de los hornos del palacio. Entre los documentos del escriba destacan dos copias de cartas cruzadas entre el rey de Alashiya (Chipre) y el de Ugarit (RSL 1; Rs 20.238). En la primera, el rey de Chipre habla al rey de Ugarit, Hammurabi II, de las destrucciones provocadas en su reino por gentes llegadas en barcos y le aconsejaba que prepare sus defensas. El rey de Ugarit respondió lamentándose de su indefensión, ya que su ejército se encontraba en Hatti y su flota en Lukka. Las tablillas encontradas en los hornos del palacio (Rs 18.147; Rs. 148), fueron los últimos documentos emitidos por el archivo de la ciudad, ya que estaban preparadas para ser cocidas. En ellas, dos misteriosos personajes, el rey de Pgn y un extraño personaje llamado Ydn, solicitan alimentos y refuerzos al rey de Ugarit, lo que vendría confirmar la idea de inseguridad que vivía la región en este período.

Pero la principal fuente de información sobre este período son las inscripciones de los templos egipcios. Los textos egipcios mencionaban las dos guerras que mantuvieron con los llamados ‘pueblos llegados del mar’. La primera tuvo lugar durante el reinado del faraón Merneptah (1236-1223 a.C.), y la segunda guerra se desarrolló durante el octavo año del reinado de Ramsés III (1198-1166 a.C.). Merneptah tuvo que hacer frente en su quinto año de reinado, en torno al 1220 a.C., a una invasión de los libios, quienes entre sus aliados contaban con una serie de pueblos procedentes del mar, entre los que se encontraban los lukka, los ekwesh, los teresh y los shekelesh.

Ramsés se enfrentó, en torno al 1188 a.C., a una coalición de pueblos procedentes del mar que trataron de instalarse en el delta del Nilo. Los relatos de esta contienda fueron plasmados en los relieves del Medinet Habu. Según los egipcios, esta coalición procedía de las islas, y ante sus armas ninguna potencia de la época había podido resistir. De esa forma habían caído Hatti, Kode, Karkemish, Arzawa y Alashit. Según el relato egipcio, formaban parte de esta coalición los siguiente pueblos: los peleset (filisteos), los tjeker, los shekelesh, los denye y los weshesh. El denominado papiro Harris (1,76,7), fechado en el año de la muerte de Ramsés III (1166 a.C.), narra los mismos hechos, aunque en la lista de pueblos que proporciona los shekelesh fueron sustituidos por los shardana.

También de procedencia egipcia es el llamado Cuento de Uenamón, que ofrece una imagen general de la situación en la que se encontraba el Próximo Oriente a comienzos del siglo XII a.C. En él se relata el viaje realizado por Uenamón, un funcionario del templo de Amón, desde Tebas a Biblos alrededor del 1100 a.C.

También se han encontrado referencias a estas coaliciones de pueblos en la Biblia y en los textos de los historiadores grecolatinos. Según la Biblia, los filisteos, que se asentaron en Palestina, procedían del país de Kaftor, que la mayoría de los investigadores han identificado con Creta.

Causas de los movimientos de los Pueblos del Mar

La causa de los movimientos de estos pueblos hay que encontrarlas en la situación interna en la que se encontraba el Mediterráneo Oriental de la época. Hubo una confluencia de causas especiales de diferente índole: climáticas, económicas y políticas. Esto provocó una inestabilidad general en el Mediterráneo Oriental. La explicación más plausible sobre cómo sucedieron los acontecimientos fue aportada por el historiador francés Baurain. Según este autor, el cambio climático produjo una larga sequía que afectó notablemente a la producción agrícola, lo que desembocó en una profunda hambruna. Esta grave crisis alimenticia coincidió con la política expansionista de los asirios. En el 1240 a.C. Troya cayó en manos de los micénicos. La destrucción de la Tróade hizo que los pueblos que habitaban en la región abandonasen sus territorios; probablemente formaron una coalición que se dirigió a Egipto, y que serían aquellos pueblos que lucharon contra Merneptah. Tras ser derrotados, se dirigirían al Egeo, donde se dedicaron a la piratería. Asolaron la mayoría de los palacios micénicos, vengándose de la derrota en Troya.

En 1210 a.C. los hititas abandonaron Chipre, que fue saqueada y sus palacios fueron destruidos. Después el turno le llegó a Ugarit, que se encontraba indefensa ya que sus tropas se encontraban luchando en los Zagros junto a los hititas y su flota estaba luchando contra los lukka. Los Pueblos del Mar se dirigieron hacia territorio hitita. Aunque el rey Subiluliuna resistió en un primer momento, no pudo evitar que poco después Hattussa fuera destruida. Los Pueblos del Mar, tras derrotar a los hititas, se dividieron en dos grupos. Uno, el menos numeroso, se dirigió por tierra a luchar contra los ammurru (amorreos), mientras que el otro se dirigió vía marítima hacia Egipto, donde fueron derrotados por Ramsés III. Tras ser derrotados, algunos, como los peleset, los tjeker y los denyen, se establecieron en Palestina. Posiblemente fueron instalados allí por el faraón que, de esta forma, contaba con una barrera contra posibles invasiones. El resto de los pueblos se asentaron por el Mediterráneo Central. Esta es la explicación más lógica que se ha ofrecido hasta ahora, aunque cuenta con la dificultad que todavía no ha sido contrastada con el registro arqueológico.

Identificación de los Pueblos del Mar

Si juntamos las referencias halladas en las tablillas y en las inscripciones egipcias, nos encontramos con los siguientes Pueblos del Mar: peleset, tjeker, shekelesh, denyen, weshesh, shardana, lukka, ekwesh y teresh. Se ha elaborado una larga bibliografía cuyo fin era identificar a estos pueblos, pero todas estas identificaciones son meras hipótesis, ya que se basan en identificaciones con parecidos de los nombres de pueblos o lugares geográficos. En última instancia, lo único que parece claro es que el origen de la mayoría está relacionado con la caída de los centros micénicos.

Los shardana o sherden

Además de en otros anteriormente mencionados, su nombre también apareció citado en los textos de Karnak y en diferentes textos ugaríticos. En la batalla de Kadesh combatieron al lado de las tropas egipcias de Ramsés II. En las representaciones egipcias aparecían dibujados con cascos de cuernos, lo que ha hecho afirmar a muchos investigadores que procederían del Cáucaso o de los Balcanes. Sin embargo, la opinión mas extendida los ha puesto en relación con la isla de Cerdeña, en la que serían los creadores de la cultura nurágica.

Los lukka

Conocidos por los textos de Tell-el-Amarna, fueron aliados de los hititas en la batalla de Kadesh. Tenían fama de ser grandes piratas, cuyo teatro de operaciones se extendía por la costa meridional de Anatolia y la isla de Chipre. Por los textos de Bogazkoy parece ser que tenían una especie de estado en la costa de Anatolia, aunque poco más se conoce sobre su país. Su ubicación es bastante controvertida, aunque probablemente se encontrara en la zona del mar de Mármara. Por su nombre han sido relacionados con el posterior pueblo de los licios, hipótesis que ha tenido una gran aceptación entre la comunidad científica.

Los ekwesh o akawasha

Para muchos investigadores, se trata del mismo pueblo que los ahhiyawa de los textos encontrados en los archivos hititas y en Ugarit. Se asentaban al norte del imperio hitita. Han sido identificados con griegos micénicos debido a la similitud de los términos Ahhiyawwa y aqueo. Su situación geográfica varía, según los distintos investigadores, entre la Tróade y la zona de Mileto. La dificultad más evidente para identificarles con los aqueos es que los ekwesh, según las inscripciones de Merneptah, estaban circuncidados.

Los teresh o tursha

Un texto del reinado del rey hitita Tudhaliya IV menciona a un cierto pueblo denominado takuisha. Habitarían en la Tróade o en Lidia. Basándose en un texto de Heródoto (I, 94), algunos investigadores los identifican con los etruscos, como resultado de la relación semántica teresh – taruisha – tyrseroi. Algunos han ido más allá, como Schulten, que los puso en relación con los tartesios, aunque esta identificación ha sido descartada por los investigadores modernos.

Los shekelesh

Se les hizo originarios de Sicilia, ya que han sido identificados con el pueblo de esa isla, los siculoi. La disputa entre los investigadores se ha centrado en si llegaron al Mediterráneo Oriental procedentes de la isla, o bien se establecieron en ella tras sus aventuras en el Próximo Oriente.

Los peleset

Los peleset desde un primer momento fueron identificados con los filisteos de la Biblia, los cuales procedían del país de Kaftor, muy probablemente Creta. Otros han afirmado que eran los micénicos que abandonaron la isla. Se establecieron en Palestina, región a la que dieron el nombre. Allí establecieron una pentápolis que carecía de acceso al mar.

Los tjeker

Se han relacionado con, Teucro, héroe epónimo de las teucroi, pueblo que habitaba en la Tróade. Tras luchar contra Ramsés III se asentaron en el puerto Palestino de Dor, desde el que se dedicaban a la piratería.

Los denyen

Originarios del suroeste de Anatolia, se han puesto en relación con el héroe hitita Mukshursh, aunque algunos piensan que se trataban de los danoi, esto es, los griegos micénicos. Algunos historiadores han lanzado la hipótesis de que se asentaron en Palestina entre los tjeker y los peleset, pueblos que les obligaron a trasladarse al interior del territorio palestino donde entrarían en contacto con los hebreos. De esta forma, se habría producido su hebraización, convirtiéndose en la duodécima tribu de Israel, la tribu de Dan.

Los weshesh

Se trata del más enigmático de todos los que formaban parte del grupo de los Pueblos del Mar. Probablemente se tratarían de los mismos wilusha que, en las fuentes hititas, habitaban al suroeste de Anatolia.

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