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El juego de la pelota a vida o muerte


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Popol Vuh¿que es el Popol Vuh?

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En todos los grandes centros de los mayas en Centroamérica hay, junto a los templos y palacios, unos recintos para el juego de pelota. Su ubicación en la proximidades de los lugares de culto y su tamaño en parte enorme, como el campo Chichón Itzá, atestiguan la gran importancia mítica que daban los mayas al juego de la pelota.

El juego de pelota en el averno

Los mitos de la creación de los mayas nos hablan de los divinos gemelos Junajpu y Xbalanque, que descendieron al averno y vencieron sobre las potencias de las tinieblas y de la muerte. En el averno tuvieron que jugar a pelota con los amos del reino de los muertos, no sin haber superado previamente numerosas pruebas. En el primer partido, los señores del averno lanzaron la pelota contra la protección que llevaba Junajpu en el cuello, de la que cayeron puntas mortales de obsidiana. Pese a este ataque, los gemelos se alzaron con la victoria. Sin embargo, en la última prueba en la “casa de los murciélagos”, Junajpu se descuidó y sacó la cara por la cerbatana en que se había escondido para mirar afuera, y de inmediato uno de los mortíferos, murciélagos le arrancó la cabeza. En el partido de pelota de la mañana siguiente, Xbalanque tuvo que enfrentarse solo a los dioses de la muerte, que utilizaban de pelota la cabeza de Junajpu. Xbalanque ideó una artimaña y sustituyó la cabeza de su hermano por una calabaza. Cuando la lanzó sobre el campo de juego, la calabaza estalló y sus semillas salieron disparadas.

Superación de la muerte

Los gemelos perdieron el partido, y también Xbalanque tuvo que morir. Los señores del averno pulverizaron los cuerpos y esparcieron los huesos en el río. Pero en el fondo del cauce se formaron de nuevo los huesos y se recompusieron los cuerpos. Al cabo de cinco días, los gemelos volvieron a salir del río. Se disfrazaron de mendigos e impresionaron a la gente con sus danzas y milagros. Los amos del averno sintieron curiosidad y mandaron buscarlos para una actuación, en la que los héroes mostraron cómo mataban a un perro y luego le devolvían la vida. A instancias de los anfitriones, Xbalanque mató a su hermano y después los resucitó. Los señores del averno estaban tan entusiasmados que pidieron que los sacrificaran a ellos para resucitarlos posteriormente.

De este modo, los divinos gemelos pudieron vengarse

Desgarraron los pechos de los señores del averno, les arrancaron los corazones y dejaron los cadáveres en su lugar. Al final, los héroes gemelos ascendieron al cielo, transformados en Sol y Luna. De esta forma, Xbalanque y Junalpu quebraron el poder del infierno y vencieron sobre la muerte. Este mito relata en diversos planos la victoria de la vida sobre la muerte. La calabaza de la que salen los granos de las semillas representa también la fertilidad que supera la muerte.

Equipo y reglas de juego

Hay que tener en cuenta que un partido de pelota entre los mayas no era tan sólo un encuentro deportivo, sino más bien la manifestación y representación del mito fundamental, estrechamente asociado a las ideas reinantes sobre la vida, la muerte y la resurrección. Para protegerse de los golpes de las pesadas pelotas de goma y de las frecuentes caídas al suelo durante el juego, los jugadores llevaban en la cintura un cinto de cuero en forma de herradura, y protecciones en las rodillas, las manos y los antebrazos. Una falda de cuero y un taparrabos protegían el trasero y los muslos. Se sabe muy poco de las reglas de juego. En todo caso, el partido empezaba con el lanzamiento de la pelota sobre la pista, y a partir de entonces los jugadores sólo podían tocarla con la cadera y los muslos. Ignoramos como se puntuaba o proclamaba al equipo ganador. Los equipos se diferenciaban por lo adornos en la cabeza y en el pecho. Por lo visto llevaban cubierta la cabeza con artilugios muy variados e impresionantes. En la mayoría de las ilustraciones solo aparecen jugando figuras masculinas, y únicamente en la escalera de jeroglíficos nº 2 de Yaxchilán se ven dos mujeres jugadoras. Es probable que hubiera muchas variantes de este juego, desde el encuentro entre dos equipos hasta el enfrentamiento de hombre con hombre.

El campo de juego de Chichén Itzá

La pista de juego de pelota más impresionante se halla en Chichén Itzá, en el norte de la península de Yucatán. Este enorme campo mide 138 metros de longitud y 40 metros de anchura. En los extremos sur y norte hay sendos templetes, cuyo interior estaba ricamente decorado con escenas mitológicas, de las que sin embargo se conservan muy pocas. Pero lo más característico son las grandes murallas verticales, de ocho metros de altura, que bordeaban las pista. En el centro de estas están, a una altura de siete metros, los aros de piedra de 50 centímetros de diámetro, decorados con relieves que representan dos serpientes entrelazadas.

Las dimensiones del campo de juego de Chichén Itzá y los aros a gran altura indican que en este lugar se jugaba según las reglas particulares y con técnicas distintas que otros lugares del reino maya. Es posible que en esta enorme pista jugaran equipos muy nutridos.

Muerte y resurrección

En un inmenso relieve de Chichén Itzá que refleja el significado mítico del juego de pelota se ve a un jugador arrodillado al que le falta la cabeza. De su cuello mana la sangre a borbotones, cuyos chorros tienen forma de serpiente. Frente a el, otro jugador sostiene la cabeza con una mano, mientras en la otra lleva un cuchillo de pedernal. Es la imagen de la decapitación y la muerte de Junajpu. Al mismo tiempo, el chorro de sangre que sale disparado y se convierte en una especie de árbol de la vida ramificado es un símbolo del eterno ciclo de muerte y resurrección. Esta relación está descrita también en el Popol Vuh, el principal libro sagrado de los mayas: Ahpú, el dios de la fertilidad, transforma un tronco seco en un árbol de la vida verde y cargado de frutos. Este milagro se debe al sacrificio de la deidad, que con su sangre hace que reverdezca el árbol.

Escenificación de un drama mítico

Estas sanguinarias escenas han alimentado la leyenda de que al final del partido era sacrificado el equipo vencido o el vencedor. Pero esto no está documentado. Las imágenes no hacen más que representar el mito de los héroes gemelos, y demuestran la estrecha relación entre el juego de la pelota y el mito, y que hay que concebirlo como un simulacro de un drama religioso, un recordatorio escenificado en aquellos acontecimientos que tuvieron lugar en el tiempo anterior al tiempo .

Sobre el estrado del campo de juego de pelota, los príncipes endiosados aparecían como míticos héroes. Eran ellos los que simbólicamente volvían al averno para enfrentarse a los señores y vencer a la muerte.

Esta íntima relación entre el juego de pelota de los mayas y el averno se desprende asimismo de la estructura del campo de juego: los muros paralelos a uno y otro lado representan un desfiladero por el que discurre, en su creencia, el camino que conduce al más allá.


Los recintos de juego

El campo de juego de pelota de los mayas, en el que se recuperó el drama mítico de los gemelos divinos en un juego entre dos equipos, solía estar formado por dos construcciones paralelas entre las que se hallaba la pista central.

Las paredes laterales podían tener diversas formas, pero en la mayoría de los casos consistían en unos taludes en fuerte pendiente. Pocas veces eran tan verticales como en Chichén Itzá. Desde estos muros arrojaban a veces a los presos a la muerte. A lo largo del eje longitudinal de la pista solía haber tres piedras o marcas situadas a distancias iguales.

En la mayoría de los recintos de juego se ve en el centro de las paredes laterales, en sentido longitudinal, sendos anillos de piedra a través de los cuales había que hacer pasar la pelota de goma maciza.


El craneo de Junajpu

En el campo de juego de Chichén Itzá, delante de los muros laterales que los delimitan, hay, a lo largo de toda la pista, dos paredes de dos metros de altura decoradas con impresionantes bajorrelieves en los que se representaba el mito del juego de pelota de los gemelos divinos.

Se ven procesiones de unos 14 jugadores que avanzan en dirección a la escena central. En el centro está la pelota, que no es otra cosa que el cráneo de Junajpu, de acuerdo con el episodio del Popul Vuh, en que su hermano gemelo tuvo que jugar a pelota con la cabeza del decapitado contra los principes del averno.

La calavera que aparece sobre la pelota, que después sería sustituida por una calabaza, es un símbolo de la energía vital de Junajpu que se trasmite a la generación siguiente.

 

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