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Foro romano


(del latín forum, ‘plaza de mercado’ o ‘lugar al aire libre’), plaza de mercado y centro de negocios privados y públicos de la antigua Roma; la palabra foro era el término usado por los antiguos romanos para referirse al espacio grande, abierto y rectangular, en la parte central de una ciudad, un lugar público donde tenía lugar la asamblea del pueblo. En un principio era un espacio abierto, sin edificios, en el que la gente se reunía los días de mercado y en las fiestas religiosas, para las elecciones y para otros acontecimientos públicos; con el tiempo, se convirtió en el centro político donde estaban los edificios civiles y administrativos y los templos más importantes. Con frecuencia tenía arcos en ambos extremos de las calles o carreteras que lo atravesaban.

Foro Romano en la actualidad

En tiempos antiguos, cada ciudad tenía un foro, que no sólo servía para transacciones legales, actividades políticas y negocios comerciales, sino también como zona para juegos públicos, entretenimientos, representaciones teatrales, combates de gladiadores y de lucha, y para carreras. El foro principal de Roma, el Forum Romanum Magnum (el Gran Foro Romano), era de este estilo, y encima de las columnatas que lo rodeaban había galerías para los espectadores. Sin embargo, al crecer las ciudades, se hizo necesario crear un foro independiente (forum civile), para los asuntos legales y administrativos, así como foros comerciales (fora venalia), cada uno especializado en la venta de un producto. Las tiendas estaban situadas alrededor de la plaza del foro comercial y con frecuencia en las calles que conducían a él. Además de los foros abiertos, algunas ciudades también tenían mercados cerrados. El término forum (foro) se convirtió de forma progresiva en sinónimo de mercado y se usaba como un epíteto descriptivo en los nombres de los mercados de muchas ciudades, tales como Forum Appii y Forum Julii.

Los templos del foro con frecuencia satisfacían más que un propósito religioso. En Roma, el templo de la Concordia lo usaba el Senado como lugar de reunión, y el templo de Saturno servía como tesorería del gobierno y alojaba los archivos financieros del Estado, hasta que fue sustituido por el Tabularium. El centro del foro normalmente estaba tan lleno de estatuas, altares, arcos y otros monumentos, que obstruían las transacciones comerciales. En respuesta a este problema, de vez en cuando se ordenaba que se despejara.

LA CIUDAD DE ROMA

1. Teatro de Pompeyo
2. Odeón
3. Panteón
4. Teatro de Marcelo
5. Templo de Júpiter Optimus Maximus
6. Templo Juno Moneta
7. Columna Trajana
8. Basílica Julia
9. Foro Romano
10. Curia (Sede del Senado)
11. Basílica Emilia
12. Foro de los Emperadores
13. Templo de Vesta
14. Basílica de Majencio y Constantino
15. Circus Maximus
16. Monte Palatino
17. Templo de Heliogábalo
18. Templo de Venus y Roma
19. Septizonium (Erigido por Septimo Severo)
20. Aqua Claudia
21. Templo Divino Claudio
22. Arco de Constantino
23. Coloso de Nerón
24. Coliseo (Anfiteatro Flavio)
25. Escuela gladiadores
26. Termas de Tito


HISTORIA DEL FORO

El primer foro de Roma estaba entre las colinas del Palatino y del Capitolio y la colina del Quirinal. Antes del 500 a.C., se desecó la tierra pantanosa y se creó un mercado con tiendas alineadas. En la parte noroeste de la ciudad había una zona de reunión. La belleza del foro se intensificó de forma considerable con la construcción de los templos de Saturno, Cástor y Pólux, y de la Concordia. El primer palacio de Justicia, la basílica Porcia, fue construido en el 184 a.C.; le siguieron los de Emilia, Sempronia y Opimia. Las basílicas le dieron al foro una apariencia característica de columnata. En el 54 a.C., para aliviar la gran congestión del Forum Romanum Magnum, Julio César comenzó la construcción de uno nuevo, un foro amurallado, en el cual el edificio principal era el templo de Venus Genitrix. Cerca de este foro nuevo, hacia el 20 a.C., el emperador Augusto construyó un foro aún más grande, que contenía un templo dedicado a Mars (Marte) Ultor. Posteriormente, se construyeron otros foros, como el del emperador Vespasiano, rodeando a un hermoso templo de la paz; el foro que comenzó el emperador Domiciano y que completó el emperador Marco Coceyo Nerva, en él había un templo consagrado a Minerva; y el magnífico foro del emperador Trajano, que incluía la basílica Ulpia y la Columna de Trajano, a los que más tarde el emperador Adriano añadió el templo de Trajano. Estos cinco foros imperiales estaban comunicados con el Forum Romanum Magnum en una línea continua que se extendía al norte y al este del mismo.

Los invasores godos de Roma, en el siglo V d.C., causaron pocos daños a los foros imperiales. El deterioro comenzó a apreciarse hacia el siglo IX, y los edificios viejos en su mayor parte se destruyeron en el gran incendio de 1084, durante la invasión de Roberto Guiscardo, el aventurero normando. Los edificios habitables se convirtieron en fortalezas, y durante el renacimiento se usaron sus piedras en otras edificaciones. Reducido a una zona yerma, la zona se conoció como Campo Vaccino (‘llanura de vacas’). En el siglo XIX comenzó su restauración y algunos de los monumentos que componían todo el conjunto de los foros se pueden apreciar en la actualidad, configurando uno de los entornos restaurados de la antigüedad más bellos que se puedan visitar.


La frase Civis romanus sum en latín significa: soy ciudadano romano. El empleo de la frase proclamaba al que la mencionaba como ciudadano libre del imperio romano, y por lo tanto reclamaba un derecho que podía ser anulado si no es por proceso legal en la Antigua Roma. Aparecen menciones en la litertura romana como en Marco Tulio Cicerón (In Verrem 11, V, 162): “Cervices in carcere frangebantur indignissime civium romanorum, ut iam illa vox et imploratio: “Civis Romanus sum”” (En las cárceles se quebraban las gargantas de ciudadanos romanos de una manera indecente, de manera que en aquellos momentos la expresión soy ciudadano romano”), además gracias a este derecho Pablo de Tarso (Originario de Tarsos, parte del imperio romano) fue liberado de su suplicio en Jerusalem por Julio César.

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