Anuncios

Emperadores de Roma y el Problema Sucesorio de los Tres Primeros Siglos


La nueva constitución impuesta por Augusto era en realidad una autocracia disfrazada con los ropajes institucionales de la vieja República. La medida podía haber sido prudente políticamente y resultar adecuada para las circunstancias del momento, pero sus términos resultaban ambiguos, ya que los poderes del emperador eran una cesión vitalicia de la soberanía popular que sancionaba el Senado y, a la muerte del emperador, éstos debían retornar a sus legítimos detentadores antes de ser conferidos de nuevo. Esta ambigüedad, nunca resuelta definitivamente, convirtió la sucesión imperial en un problema recurrente y delicado, al que los romanos fueron dando soluciones de compromiso.

emperadoresA partir del 14, durante los cincuenta años siguientes, el carisma de Augusto fue suficiente para que sólo sus descendientes directos pudieran ser considerados dignos del trono y los miembros de la dinastía julio-claudia (Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón) se fueron sucediendo unos a otros invocando su parentesco. El principio aguantó bien el golpe de estado contra Calígula pero se hundió estrepitosamente con Nerón y, durante casi dos años, el Imperio estuvo en manos del general que controlaba mayor número de soldados.

La normalidad se restableció con Vespasiano (69), aunque en realidad lo conquistó por derecho de vencedor; sin embargo, el Senado se avino a cooperar con él cediéndole formalmente la soberanía del pueblo romano. Vespasiano aseguró la transmisión dinástica del trono a sus dos hijos, Tito y Domiciano, pero la inquina del Senado hacia este último acabó en un nuevo golpe de estado en el 96 y los senadores eligieron entre ellos a un nuevo emperador, Nerva, que inauguró un largo período en el que la sucesión se llevaba a cabo tras un largo y complejo proceso selectivo en el que participaban Príncipe y Senado. Una vez alcanzado el consenso, el candidato pasaba a formar parte de la familia imperial por matrimonio o adopción y era hecho partícipe de los poderes de su ficticio padre imperial.

El sistema funcionó bien durante más de un siglo debido a la longevidad de los emperadores (Trajano, Adriano, Antonino Pío y Marco Aurelio), a su calidad humana y a que Roma estaba entonces recibiendo los réditos de la fortísima inversión hecha en épocas anteriores, no sólo en términos económicos, sino también humanos: los cuatro príncipes nombrados eran descendientes de colonos establecidos en la Bética y en la Narbonense y de esos mismos lugares procedían la mayor parte de los senadores que formaban el círculo de amigos y consejeros imperiales.

emperadores2

La época que siempre se ha tenido como el momento dorado del Imperio terminó a partir de Marco Aurelio, cuando las circunstancias favorables empezaron a remitir: la situación económica se deterioró, la población del Imperio fue afectada seriamente por un ciclo de epidemias y se incrementó la presión externa sobre las fronteras, tanto en Europa como en Oriente y África. Marco Aurelio, rompiendo la regla de sus predecesores, transmitió el poder a su hijo Cómodo, que no supo reconducir la situación y fue víctima de su propia locura, del descontento generalizado y de una conjura de cortesanos y familiares, que le mataron y proclamaron emperador a Pertinax, el cual a su vez también fue asesinado. Tras el asesinato de Pertinax el ejército proclamó emperador a Didio Juliano.

Tras unos años de guerra civil, se proclamó emperador Septimio Severo (193), quien había sabido ganarse al mayor número de legiones. Por este motivo, el nuevo Príncipe no se hacía ilusiones sobre el fundamento de su legitimidad: estaba en el trono por la fuerza del ejército y mimar esa relación fue el único consejo que dio al morir a sus hijos. La preocupación creciente por la situación militar y por tener contento a los soldados explica que la mayor parte de las energías del Imperio se consumiesen durante el siglo III en los campos de batalla y que mientras cuatro emperadores se repartiesen la centuria previa, en esta otra, el período medio de reinado apenas supere los cinco años, siendo corrientes las usurpaciones y los territorios que se proclamaron independientes del poder central.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s